Investigación periodística: una herramienta para la fiscalización ciudadana

En esta sesión de trabajo del CAP, y utilizando como base el reportaje que realizó sobre una red de sobornos políticos en El Salvador, el periodista Héctor Silva explicó la ruta que se sigue para la elaboración de una investigación periodística.

Redacción CAP

Share on facebook
Share on google
Share on twitter

El camino, desde la idea hasta la publicación de un reportaje de investigación, es largo. Implica riesgos para la seguridad personal de las y los periodistas y retos legales para los medios de comunicación.

“La investigación revela cómo operan las mafias políticas de un país. Es un género periodístico que busca evidenciar actos ilegales, hacer públicos diversos hechos de corrupción”, indica el periodista y editor de los Ciclos de Actualización para Periodistas (CAP), Héctor Silva.

Investigar siempre toma tiempo. Un reportaje necesita ser perfeccionado constantemente. Silva considera que la viabilidad de un reportaje, se establece corroborando cada uno de los hechos que narran una historia de interés público. El periodismo de investigación debe tener sustento, sobre todo cuando se señala a un funcionario o a un político y se le relaciona con algún acto de ilegalidad. Es preciso comprender que el periodismo de investigación implica riesgos.

FACTum, en diciembre de 2018, publicó varias conversaciones entre Funes y sus allegados, reunidos con el expresidente Antonio Saca. El objetivo de estos políticos, como evidenció el reportaje de investigación de Héctor Silva,  consistía en sobornar a varios fiscales del Ministerio Público para obtener información sobre casos de lavado de dinero y malversación de fondos en los estaba implicado el candidato de ARENA (Alianza Republicana Nacionalista) de 2014, Francisco Flores, para así lograr neutralizar su campaña.

Entre los implicados en estos sobornos, se encuentra Herberth Saca, uno de los operadores más importantes del partido GANA, que llevó a Nayib Bukele a la presidencia de El Salvador a inicios de 2019.

“¿Cómo nace un reportaje?”, pregunta Silva a las y los periodista CAP. El editor narra un largo recorrido de al menos dos años para la realización de esta investigación, no únicamente para obtener la información, sino para validarla, contrastarla, corroborarla, entender las implicaciones legales y los riesgos que implicaba la publicación.

Más de 100 horas de audios. Charlas del expresidente Funes con políticos, empresarios, diplomáticos… en casas de amigos, en clubes sociales, en restaurantes. Todo obtenido de un excolaborador del expresidente que contactó a Silva a mediados de 2017.

Una vez establecido el campo de acción, el periodista no debe fiarse completamente de la información que se le entrega. Las fuentes no son amigos. Nunca lo son. Pueden traicionar. Dependiendo de la información reportada, un ejercicio básico es perfilar a la fuente periodística. ¿Quién es? ¿Cuál es su trayectoria? ¿Por qué tuvo acceso a ese tipo de información?

A continuación, el periodista debe poner a prueba el contenido que se le proporciona. Sus implicaciones legales. Su verificación. Si es un documento con sellos, buscar su existencia en los registros necesarios. Si es un audio, verificar la voz, utilizar herramientas digitales o consultar con expertos. Encontrar la forma para respaldar la veracidad de la información.

Cumplidos estos primeros pasos, queda el análisis de la información. El periodista establece un periodo de tiempo, un contexto y evalúa la importancia periodística alrededor de la información que obtiene. Así específica ilegalidades, maniobras de los actores implicados, y poco a poco, va dando forma a una historia que necesariamente es de interés público.

Pero publicar una investigación de este tipo exige procesos rigurosos. Un periodista debe estar atento a lo que necesita para respaldar lo que escribe. Lo detalles, como comenta Silva, sirven para llevar a cabo el trabajo de forma eficaz. Detalles como indagar sobre los lugares donde ocurrieron los hechos: una casa, una institución, un club de empresarios… Detalles como los sonidos ambiente de un audio filtrado: una copa que se llena de líquido, una lata que se abre, la música…

”En ningún momento de la investigación debemos olvidar las responsabilidades legales que se adquieren al obtener información”, dice Silva. Se debe consultar con abogados, con académicos. Los aliados son relevantes para la protección tanto de  las y los periodistas como de la publicación. Que sea difícil refutar las evidencias. Y que se puedan disminuir los riesgos, los personales, los de la redacción, los del medio de comunicación.

Héctor Silva presenta la investigación sobre los audios del ex presidente de El Salvador, Mauricio Funes, que lo implican en pagos de sobornos con dinero de la reserva de la presidencia

En ningún momento de la investigación debemos olvidar las responsabilidades legales que se adquieren al obtener información"

Con cada uno de estos parámetros cubiertos, las y los periodistas deben tomar decisiones para delimitar el tema. ¿Qué se quiere contar? Y ¿Cómo? ¿Quién es el protagonista de la historia? ¿Cuál es la historia? Y ordenar la información.

Y dentro del plan de acción, nunca olvidar las entrevistas de descargo. Con la historia terminada, a punto de ser publicada, hay que preguntar a sus protagonistas. Un último derecho de defensa o explicación por parte de los actores señalados. Consignar sus declaraciones. Corroborar hasta el último momento la información. Un círculo completo alrededor de la información que ha ayudado a crear un reportaje.

“Un proceso que en sí no garantice lo lindo que escribís, sino que tenga soporte. Y eso lleva tiempo. Tiene consecuencias. Cada hecho que se escriba en una investigación periodística tiene que estar corroborado”, insiste Héctor Silva.

Una investigación puede convertirse en una herramienta para la fiscalización ciudadana.