Ilustración: Joyce Rice para Democracy Fund

Otro periodismo electoral

Realizar periodismo político requiere miradas que no se centren exclusivamente en las agrupaciones políticas. Es necesario profundizar y brindar explicaciones a distintos fenómenos desde la perspectiva de diferentes sectores.

Redacción CAP

Desde el inicio de la era democrática en Guatemala han transcurrido más de una decena de procesos electorales. Pero a menudo pareciera que el periodismo sigue relatando estos acontecimientos como lo hacía hace 20 años. Hoy nuevas miradas y enfoques son posibles, señalaron José Luis Sanz y Claudia Méndez Arriaza, periodistas y editores del Ciclo de Actualización para Periodistas (CAP) sobre Democracia y Elecciones.

José Luis Sanz es editor del Faro English y corresponsal de dicho medio en Washington, y Claudia Méndez Arriaza es fundadora y conductora del programa radial ConCriterio. Sus reflexiones sobre cómo los medios de comunicación han cubierto procesos electorales en los últimos años sirvieron para iniciar el proceso de elaboración de los reportajes colaborativos del CAP.

En principio, se debe advertir que el periodismo y sus dinámicas se han transformado muy poco y que es preciso replantear la cobertura que damos a los procesos de elección, dijo José Luis Sanz para iniciar la presentación.

“Evidentemente, tenemos muchísima más información al alcance, pero nuestras coberturas siguen adoleciendo de profundidad, de antecedentes y de lectura histórica. Estamos en un tiempo en el que el discurso es más sofisticado, disperso y atomizado de lo que fue en el pasado. Los candidatos se contradicen constantemente, pero lo que parece una contradicción es, en realidad, una focalización del discurso para públicos diversos. Y nosotros seguimos cubriendo campañas como si ocurrieran en un único lugar para un público único”, sostuvo.

En ese sentido, pareciera que a menudo el diálogo político ocurre, exclusivamente, entre las y los candidatos y los medios de comunicación, como si estos últimos fueran jueces y canales de ese discurso; dejando al margen a la ciudadanía.

“Es muy poco habitual que los medios de comunicación generemos espacios de conversación con los votantes o con la ciudadanía o abramos foros de discusión en momentos electorales, porque tenemos demasiado trabajo haciendo otras cosas. No planteo acá un decálogo de cuál es la prioridad a la hora de cubrir una campaña electoral, pero sí creo que generar espacios de conversación con diferentes sectores de la sociedad debiese ser un objetivo en tiempo de elecciones”, agregó Sanz.

Ilustración: Shutterstock

Esto se torna aún más relevante, ya que estamos en un contexto en el que las y los candidatos son renuentes a debatir. Y si los medios o sociedad civil no promueven estos espacios, simplemente no ocurrirán.

Lo que debemos evitar

Al momento de cubrir eventos electorales hay una serie de vicios que es preciso erradicar. Uno de los que más resalta es que los medios hacen de las elecciones “el centro del ejercicio democrático y la meta de la política. Y eso, claramente, es un error”, dijo Sanz.

Los y las periodistas deben considerar que la política ocurre todos los días, al igual que los procesos de construcción e intercambio de poder. Por eso no se debe caer en la trampa de ver la política como una carrera de caballos y de creer que las elecciones son “la gran fiesta democrática”. Esta última debiera ser la ejecución de políticas públicas con valor para la ciudadanía, señaló.

Ilustración: Marmalade Art

En segundo lugar, tendemos a priorizar lo que ocurre en territorios urbanos y eso genera un problema de desconexión. “Damos una enorme importancia a lo que sucede en las grandes ciudades porque además ahí están las grandes bolsas de votos, pero eso nos desconecta con las personas que van a vivir de manera más dramática el cambio o ausencia de cualquier política”, explicó Sanz.

Un tercer vicio es ceder el monopolio de la política a los partidos políticos y a sus liderazgos. En realidad, la política son muchos otros actores que incluyen a sindicatos, movimientos y grupos sociales. Es un sinsentido que otorguemos todo el protagonismo solo a los partidos. Para enfatizar este último punto, Sanz agregó: “Si los actuales liderazgos son buena parte, por no decir la inmensa mayoría del problema, es poco probable que las respuestas estén solo en ellos”.

Imágen: Alejandra Agudo | El País

Por último, tampoco debe caerse en el error de creer que la cobertura electoral sólo consiste en fiscalizar, advirtió. Si lo hacemos, estamos cayendo en el síndrome del “tiro al pato”, generando la idea de que la política no sirve para nada y que nada cambiará con la democracia. Eso también es un error.

“Si los periodistas no creemos en la política, no podemos hacer un buen periodismo político. No estoy hablando de tolerar a ciertas candidaturas. No. Estoy hablando de que necesitamos complementar nuestras coberturas con otros enfoques y otras maneras de aproximarnos. De lo contrario, somos un actor que construye la idea de que nada va a cambiar”, explicó el editor.

Imágen: Aldea de Periodistas

Comprender e ir más allá

Cuando hablamos de periodismo de profundidad, nos referimos a detenernos e ir al fondo del asunto. Esto requiere una técnica que consiste en que reporteros y editores se pregunten “qué es lo que necesita comprenderse aquí”, sostuvo Claudia Méndez Arriaza.

Por ejemplo, del 20 de enero para acá, ha habido una serie de personas acusadas por narcotráfico en Guatemala que están participando en política. En ese sentido, valdría la pena preguntarse, ¿qué implica que las primeras casillas de diputaciones estén ocupadas por estos actores?, ¿qué políticas públicas pueden impulsar? y, sobre todo, ¿por qué el votante no tiene el mínimo reparo en que estas personas se estén postulando?, planteó Méndez a las y los periodistas participantes en el CAP.

La periodista también resaltó que en sociedades de escasa memoria o con una memoria traumática, recuperar los antecedentes es una herramienta de profundidad. “La profundidad es una guía para hacer nuestro reporteo. No solo se trata de ir a los antecedentes, sino ver las implicaciones para candidatos, para la política a nivel nacional y para las poblaciones. Hay múltiples preguntas que no nos hacemos”, enfatizó.

Imágen: Shutterstock

Para realizar este trabajo debemos también implementar un “reporteo estratégico”, acotó. Esto implica, en principio, pensar en una matriz de fuentes. Considerar a aquellos actores que tienen un rol en la vida de la o el candidato que estamos investigando y pensar en quién de su entorno está ignorado, en un asesor o en alguien que tiene o gusto o disgusto por la persona a quien queremos perfilar.

Además debemos tomar en cuenta a los “viudos del poder”, es decir, a aquellas personas que han sido relegadas del primer círculo del político. Ellas son importantes porque tienen información, libertad y facilidad para hablar. “La forma en cómo ellos interpretan lo que hoy ocurre, nos ayuda a entender que un hecho puede no ser tan simple como lo estamos viendo”, dijo Méndez Arriaza.

Asimismo, debemos apoyarnos en los expertos en Ciencias Sociales, ya que tienen herramientas que nos ayudan a descifrar nuestra realidad y explicar hechos de manera comprensible, recomendó.

Por último, hay que enfatizar que es imprescindible obtener documentos mediante las leyes de libre acceso a la información. “El reporteo estratégico no plantea las solicitudes de información cuando falta una semana para entregar la nota, sino lo hace desde el principio, desde el día uno o dos para ver cómo van a regresar”, indicó.

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José Luis Sanz habló también sobre el periodismo colaborativo como una herramienta que cruza fronteras entre países y medios. “Es una manera de sumar esfuerzos y miradas, porque hay historias que resultan superiores no solo a los periodistas sino a cualquier sala de redacción” indicó.

Para que cualquier proyecto colaborativo tenga éxito, debe haber una planificación y claridad del enfoque superior a lo habitual; se debe contar con el liderazgo editorial de una de las organizaciones involucradas y considerar que debe existir una enorme disciplina en el cumplimiento de las tareas asignadas a cada participante, explicó.

Sanz recalcó que el periodismo colaborativo se basa en el trabajo en equipo y, por lo tanto, “es un magnífico antídoto contra el ego de los y las periodistas”. El ego dejémoslo en casa porque la idea es sumar capacidades, dijo. “El trabajo colaborativo, a pequeña o gran escala, es una terapia y todos deberíamos pasar por ella en cualquier momento”.

De esta manera dio inicio el proceso de planificación y elaboración de los reportajes colaborativos que se realizarán el marco del CAP sobre Democracia y Elecciones en Guatemala.

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