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De los partidos ideológicos a los partidos “atrapa-todo”

Tras medio siglo de partidos políticos con una clara definición ideológica, el sistema político y electoral guatemalteco fue convirtiéndose en uno de alta fluidez y volatilidad. Actualmente la mayoría de agrupaciones políticas carece de una ideología definida y se ha transformado en un mero vehículo electoral.

Redacción CAP

Para el proceso electoral guatemalteco de 2023, treinta agrupaciones políticas se inscribieron en el Tribunal Supremo Electoral. Pero, al igual que en elecciones anteriores, la gran incógnita es cómo nacieron, cuál es su ideología y con qué programa político piensan solventar los problemas nacionales.

Ricardo Saénz de Tejada, politólogo e investigador, hizo un recorrido con las y los periodistas participantes en el CAP sobre Democracia y Elecciones acerca de los orígenes y la evolución de las ideologías y las organizaciones políticas en Guatemala.

Para abordar el tema, el expositor inició explicando el concepto de ideología. El cual, dijo, puede tener una diversidad de significados. Dentro de la tradición marxista, por ejemplo, puede definirse como una suerte de “falsa conciencia”, apuntó.

Por otro lado, la ideología también puede entenderse como la “concepción del mundo y la vida en sociedad”, dijo Sáenz. En el plano político, la ideología se expresa en la identificación de los que creemos son los problemas principales de la sociedad y en las soluciones que se deberían implementar para superarlos, sostuvo.

Imagen: Wilder López | Soy502

“Por eso en la política moderna, los programas y políticas públicas son tan importantes. Desafortunadamente en Guatemala no se cumplen. Si ustedes revisan el programa de un partido, puede ser más o menos sólido, pero al momento de estar en el gobierno, ese programa se anula”, señaló.

Las tradiciones políticas guatemaltecas

En la modernidad, las ideologías de los partidos políticos influidos por Occidente tienen su origen en la Revolución Francesa. Ahí surgen dos tradiciones: las liberales y las socialistas.

Hay que tener en cuenta que ambas nacen en oposición al conservadurismo, a la monarquía y a los privilegios. “Hay que subrayar esto. Los liberalismos y los socialismos tienen bases comunes, tienen ideas compartidas como los derechos políticos, la libertad de expresión y la democracia”, explicó Sáenz de Tejada. Aunque en la actualidad, según el académico, lo que ocurre es que ambas tradiciones hacen alianzas en torno a fines particulares.

Lo que para el mundo occidental fue la Revolución Francesa, para Guatemala fue la Revolución de Octubre del 44, señaló el investigador. A partir de ahí se configuraron las tres principales tradiciones políticas que se desarrollaron en el siglo XX y parte del actual. Se trata de los partidos revolucionarios, de los anticomunistas y de los socialdemócratas.

Los partidos revolucionarios se identificaban con los principios de la Revolución de Octubre y tuvieron distintos nombres, hasta que en 1957 se inscribieron como Partido Revolucionario (PR), el cual llegó a la presidencia en 1966 con Julio César Méndez Montenegro. En 1995, el PR cedió su registro al Frente Democrático-Nueva Guatemala, detalló el expositor.

Estos partidos se dividieron a su vez en tres tradiciones. La primera, y probablemente la más influyente, la constituyó una familia de partidos marxistas que se originó en el Frente Popular Libertador, el cual estaba conformado por un grupo de intelectuales que fundaron el Partido Guatemalteco del Trabajo (PGT) en 1951. En 1954 fueron proscritos y se mantuvieron en la clandestinidad durante los años de la guerra. Después de la firma de los Acuerdos de Paz tomaron la decisión de disolverse.

Sáenz de Tejada explicó que del PGT se desprendieron la mayoría de las expresiones del movimiento insurgente que incluyeron a militares y civiles como el brazo armado de dicha agrupación. Entre éstas: el Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP), la Organización del Pueblo en Armas (ORPA) y, años después, la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG).

Luego surgieron los partidos de la posguerra como el Frente Democrático Nueva Guatemala, URNG-Maíz y la coalición DIA-URNG, entre otras.

Imagen: Presentación Ricardo Sáenz de Tejada

Una segunda categoría son los partidos socialdemócratas, de la cual se desprendió el Frente Unido de la Revolución (FUR) cuyo máximo líder fue Manuel Colom Argueta, electo alcalde de la ciudad capital en 1970. Aquí también surgió el grupo de socialistas democráticos, con Alberto Fuentes Mohr del Partido Socialista Democrático (PSD).

Fuentes Mohr y Colom Argueta fueron asesinados y sus partidos arrasados por la represión, recordó el politólogo.

Imagen: Presentación Ricardo Sáenz de Tejada

En el país también surgieron los partidos anticomunistas que son el “ADN de la derecha guatemalteca”, expuso Sáenz de Tejada. Estos tienen su origen en 1920.

Años después, en 1932, hubo una manifestación de personas anticomunistas que expresaron su temor ante lo que catalogaron como la “amenaza comunista” por lo que durante la época revolucionaria -como se conoce a los gobiernos de Juan José Arévalo y Jacobo Árbenz- se configuraron distintos partidos con estas expresiones.

Dentro de esta categoría se inscriben el Movimiento Democrático Nacionalista, que perdió las elecciones en 1957, y el Movimiento de Liberación Nacional (MLN), una escisión del anterior. Luego surgió el Partido Nacional Renovador (PNR).

Imagen: Presentación Ricardo Sáenz de Tejada

Y finalmente está la tradición socialcristiana, dijo Sáenz de Tejada, que básicamente se redujo a la Democracia Cristiana Guatemalteca (DCG). La misma surgió tras el golpe de 1954 contra Jacobo Árbenz.

Algunos de sus líderes se aliaron con el coronel Carlos Castillo Armas para derrocarlo, pero no coincidieron con el Movimiento Democrático Nacionalista ni con el Movimiento de la Liberación Nacional y decidieron fundar su propio partido.

“La Democracia Cristiana Guatemalteca es parcialmente antisistema, a veces los dejaron participar y a veces no. A nivel internacional es considerada un partido de centro derecha, pero como la política es relacional en Guatemala, la Democracia Cristiana estaba a la izquierda del resto de fuerzas políticas en 1985. Más a la izquierda de la DC solo quedaba el Partido Socialista Democrático”, apuntó Sáenz de Tejada.

Finalmente, en 2007 desapareció porque no obtuvo suficientes votos durante el proceso electoral.

Imagen: Presentación Ricardo Sáenz de Tejada

Reivindicaciones indígenas

Una carencia de las tradiciones antes descritas es que excluyeron abiertamente las reivindicaciones de los pueblos indígenas, reflexionó el investigador. 

De tal cuenta, surgieron organizaciones que intentaron representar estas necesidades, como el Frente Indígena Nacional, en 1978; el Comité Cívico Organización Campesina de Acción Social; el movimiento Nukuh Ahpop, el Frente Democrático Nueva Guatemala, el Comité Cívico Xel Hu y, más recientemente, el partido Winaq y el Movimiento para la Liberación de los Pueblos (MLP).

Partidos “atrapatodo”

Tras el autogolpe de Jorge Antonio Serrano Elías, se terminó la tradición de partidos políticos ideológicos en Guatemala y, poco a poco, el sistema se fue convirtiendo en un “mercado político que está determinado por el financiamiento de la política”, sostuvo Ricardo Sáenz.

Hoy tenemos una fluidez del sistema de partidos políticos y una altísima volatilidad electoral. Para explicar este punto, el politólogo hizo referencia a cómo en los últimos 40 años, en el país surgieron más de 100 partidos y más de 80 desaparecieron por pérdida de su registro, inanición o compra-venta.

Actualmente, los partidos ya no son proyectos políticos, no tienen una ideología definida e incluso, podríamos decir, que son “partidos atrapa-todo” o como los bautizó un colega “partidos franquicia”, concluyó Sáenz de Tejada.

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