Imagen: Oswaldo Rivas | Konrad-Adenauer-Stiftung

Seguridad de las y los periodistas: una preocupación mundial

En la región latinoamericana atravesamos un contexto en donde diferentes actores y fenómenos políticos y sociales ponen en riesgo la labor periodística.

Redacción CAP

La violencia en contra de las y los periodistas es ejercida por una multiplicidad de actores que utilizan diferentes formas y métodos para atacarlos, dijo Jonathan Bock, director de la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) a las y los periodistas participantes en el curso sobre Libertad de Expresión y Mecanismos de Protección.

Estos ataques tienen efectos diferenciados que se amplifican cuando van dirigidos en contra de periodistas de investigación o de quienes pertenecen a grupos vulnerables, explicó.

“Cuando hablamos de violencia, y particularmente de violencia en contra de la prensa, no solo debemos de considerar aquellos actos cometidos por bandas criminales o el narcotráfico. Si bien la violencia ejercida por estos actores persiste en países como Colombia y México, así como en algunos países de Centroamérica, hay también ataques realizados desde los gobiernos. Estamos en un momento en donde las declaraciones de funcionarios públicos y figuras políticas, así como ataques por medio de plataformas digitales constituyen actos de violencia que, por supuesto, afectan el trabajo de los y las periodistas”, señaló el especialista colombiano.

Tener claros los diferentes riesgos a los que se enfrentan las y los periodistas, así como la multiplicidad de actores que ejercen violencia en su contra es de extrema importancia a la hora de pensar en la implementación de mecanismos de protección para resguardar la vida y la integridad de las y los periodistas y asegurar que puedan continuar haciendo su trabajo.

Captura de la presentación “¿Pueden los periodistas estar seguros en un mundo violento?” de Jonathan Bock en Ciclos CAP.

Bock remarcó que la implementación de medidas que busquen proteger la labor periodística debe tomar en cuenta las particularidades del contexto en el cual se aplican, por lo que no existen soluciones únicas que puedan ser replicables a todos los países.

Por esta razón, dijo, se debe partir por tener claro cuáles son los elementos que caracterizan los riesgos a los que se enfrentan las y los periodistas en sus países y en sus entornos específicos y entender cómo funcionan los mecanismos de protección de periodistas en la región, identificando sus fortalezas y debilidades, así como sus mejores prácticas.

Imagen: La Prensa Gráfica

Desde hace más de una década, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) ha  impulsado que los Estados adopten programas especiales de protección con el objetivo de implementar mecanismos y políticas públicas que aseguren la protección de la prensa.

El objetivo fundamental de estas medidas debería ser que las y los periodistas puedan hacer su trabajo sin miedo ni intimidación y en condiciones que garanticen su vida y su seguridad, sostuvo Bock.

En abril de 2012, se aprobó el Plan de Acción de la ONU sobre la seguridad de los periodistas y la cuestión de la impunidad con el objetivo de contribuir al “establecimiento de un entorno libre y seguro para los periodistas y trabajadores de los medios de comunicación”.

En América Latina surgieron algunos mecanismos de protección para periodistas que se anticiparon a este esfuerzo multilateral, como el caso de Colombia en el año 2000 y de Brasil en 2004. Otros nacieron en respuesta a esta iniciativa de las Naciones Unidas y a la necesidad de desarrollar acciones ante contextos cada vez más riesgosos para el ejercicio del periodismo. Este fue el caso de México en 2012, de Honduras en 2015 y recientemente, el de Paraguay (2017), Ecuador (2019) y Perú (2021).

Cada uno de estos mecanismos ha tenido diferentes desarrollos y ha encontrado dificultades para alcanzar sus objetivos. Sin embargo, “la presencia de los mismos permite hacer análisis sobre las experiencias, retos y buenas prácticas y encontrar formas de mejorar su impacto en la vida de las y los periodistas”, sostuvo el periodista colombiano. 

Seguridad integral

En el año 2022 fueron asesinados 37 periodistas en América Latina, casi la mitad de los periodistas asesinados en todo el mundo. “El epicentro es México, pero también hay violencia en Haití, Chile y Ecuador y la situación de las y los periodistas en Centroamérica es alarmante”, señaló Bock.

El problema de seguridad de las y los periodistas es un reto urgente en un mundo violento, sostuvo, por lo que la protección debe ser entendida de manera integral.

Por esta razón, los mecanismos de protección no pueden ser concebidos únicamente como mecanismos reactivos que otorguen vehículos blindados y escoltas policiales, como es el caso del mecanismo de protección colombiano, expresó.

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“La prevención es un pilar fundamental de los mecanismos de protección para periodistas y la caracterización de los mapas de riesgo, que incluyan a los actores que les amenazan así como los ataques a los que se enfrentan, son la columna vertebral que debiera de tener cualquier mecanismo de protección”, indicó el director de la FLIP. 

Por esta razón hay que exigirle a los Estados que los mecanismos que se adopten contemplen medidas que garanticen protecciones específicas y particulares de acuerdo a los contextos de cada país y que tengan un enfoque integral,  puntualizó.

“No se trata solamente de tomar medidas reactivas, sino de implementar acciones que lleven a combatir las causas subyacentes de los ataques y violencia en contra de la prensa”, finalizó.

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