Las redes criminales en el camino de la migración centroamericana

Militarización de las fronteras, crimen organizado, extorsiones, secuestros, homicidios y agresiones sexuales son algunos de los delitos que se cometen contra las personas que migran desde Centroamérica hacia los Estados Unidos.

Redacción CAP

Share on facebook
Share on google
Share on twitter

El camino de las y los migrantes centroamericanos hacia los Estados Unidos se ha tornado extremadamente peligroso. La delincuencia común  y las redes criminales locales y transnacionales aprovechan la vulnerabilidad de las personas en tránsito para violentarlas. Hay, en la travesía migratoria, falsificación de documentos, coyotes que hacen de guías para andar en zonas peligrosas, cobros arbitrarios de parte de las autoridades, estafas, extorsiones, secuestros, homicidios, agresiones sexuales y contrabando.

Las personas que migran deben enfrentarse, además, al crimen organizado trasnacional. Estas son empresas criminales complejas que controlan los territorios como si fueran un Estado”, afirma el politólogo e internacionalista argentino, Sebastián Ovejero, durante la penúltima sesión de los Ciclos de Actualización para Periodistas (CAP) sobre temas de Emergencia Sanitaria, Cambio Climático y Migraciones.

Según Ovejero, la trayectoria de las personas migrantes se ha vuelto demasiado arriesgada. “Hay una articulación entre delincuentes locales y narcotraficantes”, dijo. Además, sobre todo en México, hay vastos territorios: “donde gobiernan los carteles de la droga, donde incluso las autoridades locales -policiales y judiciales- y hasta los delincuentes pequeños tienden a rendir ‘tributo’ a los que controlan estas regiones”.

En medio de este contexto caminan los migrantes centroamericanos. Es una senda minada que recorren anualmente entre 400 y 500 mil personas. 

El experto también señaló que todo el mecanismo de extorsión se da en forma de cascada. Es decir, los pequeños criminales que están obligados a pagar las extorsiones de los carteles, son los mismos que extorsionan a los migrantes en su paso hacia Estados Unidos. “Son personas migrantes de los países del norte de Centroamérica, víctimas de las víctimas.”

Pero el camino también incluye el abuso de las autoridades. Como explicó Ovejero: “Los delitos y crímenes de los funcionarios públicos son aún más graves que los que cometen actores privados. Son los peores, porque son funcionarios que operan dentro de redes político-económicas ilícitas. Son redes criminales integradas por autoridades y políticos locales”.

Los Estados criminales de los que huyen

Si el trayecto es así de siniestro, Ovejero invitó a las y los periodistas del CAP a reflexionar sobre el inicio del camino. Nadie huye de un lugar en donde existen oportunidades de desarrollo. “Hay factores sociopolíticos y socio-ambientales que impulsan a las personas a migrar”, indicó.

Hay estudios académicos que explican cómo la región de Centroamérica y del Caribe es una de las principales del mundo en donde las personas migran por el crimen y por factores de degradación ambiental. Y en estas migraciones, como indican estos estudios, cada vez más hay un mayor número de mujeres jóvenes que escapan de la violencia. Son evidentes las desigualdades de género y como factores de empuje están los femicidios, abusos y la violencia doméstica, apuntó. “Dos de cada tres mujeres migrantes sufren algún tipo de violencia en su camino hacia EE UU”, indicó el especialista.

¿Pero de qué huyen con tanta desesperación? Ovejero esbozó la siguiente respuesta: “En América Latina tenemos Estados delincuentes y Estados criminales en distintos grados y por diversas razones. Estamos ante Estados inficionados por el delito”.

Los crímenes durante el camino

En los países de origen y los de tránsito, las redes criminales han proliferado. Son espejos de la clase política que gobierna en cada territorio. Y en muchas ocasiones, los funcionarios públicos están en común acuerdo con el crimen organizado. 

“El poder criminal se extiende a las esferas legales de la sociedad, donde la institucionalidad es débil y de baja calidad. Hay países en donde gobierno y crimen son exactamente lo mismo. En Guatemala y Honduras estamos ante un desarrollo desproporcionado del mundo criminal”, señaló.

Según Ovejero, los actores ilícitos se vinculan entre sí a través de:

  • Interacciones basadas en un mercado: proveedores y clientes independientes.
  • Interacciones basadas en una organización, donde se siguen las mismas directivas.
  • Interacciones basadas en una red, en donde los actores ilícitos toman decisiones de forma independiente pero están sujetos a otros lazos sociales subyacentes.

Por lo que, al desarrollar estas vinculaciones en los Estados Criminales, se crean las Redes Político Económicas Ilícitas (RPEI), que son aparatos criminales de poder, articulados desde las altas esferas gubernamentales que tienen fines criminales, lo que convierte a cada Estado en un predador de su propia población.

“Cuando se hace un mapa de una red política económica ilícita en el norte de Centroamérica, uno se encuentra al narco, al alcalde, al policía, al juez. Hay acuerdos tácitos”, señaló Ovejero. 

Y en Guatemala, Honduras y El Salvador, según el especialista en gestión estratégica de riesgos, todas las RPEI están orientadas a sobrevivir en el medio, a hacer negocios y lograr impunidad. “Tienen como fin administrar el poder político y económico. Tienen clientes, proveedores, competidores y reguladores gubernamentales: jueces, ministros, alcaldes, diputados y presidentes”.

Este es el camino que recorren las y los migrantes centroamericanos cada día. Estados cooptados por el crimen organizado. Territorios controlados por los carteles más poderosos de la droga. Criminales que extorsionan, violan, secuestran y asesinan. Y autoridades de gobierno que están de acuerdo con todo lo que sucede, siempre y cuando reciban algún beneficio particular. Redes ilícitas cuyo fin último es el enriquecimiento a costa de cualquier persona y, en la senda específica hacia Estados Unidos, a costa de los migrantes centroamericanos.

Ante esta realidad, “los Estados de los países del Triángulo Norte posiblemente no tengan la capacidad institucional para incluir el tema de migraciones en su agenda. Y con esta debilidad, la agenda de EEUU se impone”, dijo Ovejero para concluir con algo contundente: “Ante Estados configurados por el crimen organizado, las ayudas que ofrece el gobierno de los Estados Unidos no resuelven el problema de fondo”.