Cumbres climáticas

¿Para qué sirven las Cumbres Climáticas? ¿Qué se negocia en la ONU sobre el clima? ¿Se pueden reducir los efectos de los gases de efecto invernadero si los países, las empresas y la ciudadanía llegan a un acuerdo?

Redacción CAP

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Cada cierto tiempo, por lo regular cinco años, los países miembros de las Naciones Unidas se reúnen con el propósito de atender la crisis climática a nivel global. Desde el año 1992 se han desarrollado cuatro versiones de la Cumbre de la Tierra: Río 1992, Johannesburgo 2002, Río 2012 y París 2015; en las cuales se ha pretendido alcanzar acuerdos sobre medio ambiente, desarrollo, cambio climático y otros ejes relacionados.

Para Adrián Martínez, investigador en impactos climáticos, daños y pérdidas, derechos humanos, participación pública y derecho internacional climático, “el cambio climático determinará las características y las condiciones del desarrollo económico durante las próximas décadas. La importancia de llegar a Acuerdos sobre el clima es trascendental a nivel planetario”, indicó en la décimo séptima sesión de los Ciclos de Actualización para Periodistas (CAP). 

Estos pactos entre países, dijo Martínez, determinan la gobernanza climática, que trata acerca de la formulación de modelos de desarrollo en función del impacto de la crisis climática a nivel global. Un equilibrio entre la sostenibilidad, los recursos naturales y la vida de todos los seres que habitan el Planeta. “Se trata de frenar los efectos de las emisiones de gases de efecto invernadero a través de acuerdos entre países, empresas y sociedad civil. Las Cumbres Climáticas son importantes porque dan las pautas de las acciones que se deben realizar”, explicó el investigador, quien también dirige la organización La Ruta del Clima. 

Por lo tanto, las Cumbres Climáticas también buscan responsabilizar a los grandes contaminantes. Porque, como señaló Adrián Martínez, no hay responsabilidades iguales. “Una cosa son las emisiones generadas por las personas. Otras las generadas por los países y, otras, las de las empresas que siguen explotando combustibles fósiles”. 

Estas responsabilidades son las que configuran gran parte de las agendas climáticas dentro de las cumbres de la ONU. ¿Quién es culpable? ¿Cómo deben pagar? ¿Cómo resarcir el daño? ¿Las consecuencias sólo son monetarias? ¿Cómo participa la sociedad civil? ¿Los países industrializados aceptan los efectos de sus acciones?

Todo se convierte en una negociación. Y los acuerdos, dentro de las cumbres, son procesos que duran años para concretarse. Existen equipos que se encargan de evaluar su cumplimiento, pero resulta difícil medir, a gran escala, los resultados. 

La Conferencia de las Partes (COP), que se realiza cada año, y donde participan los países miembros de la ONU, se encarga de mantener los esfuerzos internacionales por resolver los problemas del Cambio Climático. Examina, como indicó Martínez, la aplicación de los compromisos asumidos, además de los nuevos descubrimientos científicos y la experiencia conseguida en la aplicación de las políticas relativas al Cambio Climático. 

“Una labor fundamental de la COP es examinar las comunicaciones nacionales y los inventarios de emisiones presentados por las Partes”, dijo. Esta información es clave para entender los resultados de las Cumbres Climáticas, ya que se detalla el avance de cada uno de los objetivos planteados. 

“Estas cumbres han sido críticas para lograr un consenso mundial en un tema que requiere una solución global”, dijo el experto. 

Algunas de las medidas concretas que se han tomado, han demostrado que las acciones climáticas son importantes en estos momentos donde el Planeta continúa incrementando su temperatura. Entre los logros más relevantes se destaca que al menos 57 países han conseguido reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero a los niveles requeridos para controlar el calentamiento global. Hay al menos 51 iniciativas de fijación de precios del carbono en marcha para cobrar por tonelada de carbono emitida. Y en 2015, 18 países ricos se comprometieron a donar 100,000 millones de dólares anuales para que los países en desarrollo puedan actuar en la lucha contra el Cambio Climático. Hasta el momento, se han movilizado 70.000 millones de dólares.

“Sólo un diagnóstico preciso puede decirnos cómo curar al Planeta”, dijo la experta en Geo-ecología, Hidrología y Modelaje Ecológico, Ingrid Hausinger, durante la décimo sexta sesión formativa de los Ciclos de Actualización para Periodistas enfocado en Cambio Climático, Crisis Sanitaria y Migraciones.

Pero, ¿Cómo se puede hacer una medición sobre el mal estado en que se encuentra la Tierra? ¿A quiénes les corresponde una tarea tan ambiciosa? ¿Cómo se llega a un acuerdo global para intentar detener la contaminación y el calentamiento del Planeta? 

Hausinger, también coordinadora de Ecología Política, Cambio Climático y Democracia de Género en la Fundación Heinrich Böll, explicó que todas las naciones tienen la enorme responsabilidad de implicarse en un proyecto global para salvar el Planeta. “Los humanos podemos cooperar y encontrar soluciones”, dijo. Y estos acuerdos comunes a nivel planetario constituyen la Gobernanza Climática.. Este concepto se relaciona al desarrollo de los países y al bienestar de la naturaleza y las personas, explicó.

La Gobernanza Climática implica que los gobiernos, las empresas y las personas participen activamente y encuentren direcciones comunes con el fin de generar acciones climáticas eficientes. Se trata también de lograr acuerdos multilaterales que tomen en cuenta los derechos de las personas y las normativas que los protegen. A nivel global, la Gobernanza Climática conlleva asumir decisiones y políticas climáticas que sean sensibles a los intereses y los derechos de las poblaciones vulnerables. “Una gobernanza dentro de un contexto de soluciones a la Crisis Climática que respete a los Derechos Humanos”, señaló la especialista. 

“Los Acuerdos Climáticos deberían ser vinculantes con todas las legislaciones locales para generar espacios de confianza y lograr acuerdos que ayuden al Planeta. Todos los países, sobre todo los grandes, como Alemania, China, India, Rusia y Estados Unidos, tienen problemas fuertes que resolver y tendrían que estar poniéndose de acuerdo en cómo todos van a cumplir con su responsabilidad ante el Cambio Climático”, indicó Hausinger.

Por otra parte, hay países que debido a su lento desarrollo industrial no son responsables directos de lo que ocurre con la Tierra. Centroamérica, por ejemplo, emite menos del 1% de las emisiones totales que producen el Cambio Climático. Y ante ello, la experta afirmó: “Por eso nuestra agenda debe estar enfocada en la adaptación y no en la mitigación. Somos de los países con más vulnerabilidad ante los cambios en el clima”.

Los periodistas somos muy buenos para contar qué hicimos en un día o en varios días, pero no solemos decir cuál es nuestro objetivo”, señaló el periodista Óscar Martínez, editor general del medio digital El Faro de El Salvador, en la décimo quinta sesión de los Ciclos de Actualización para Periodistas (CAP).

Para poder trabajar periodismo de profundidad, agregó Martínez: “Se debe generar una premisa ambiciosa”. Un punto de partida claro para preguntarnos, como periodistas, “¿Cuál es el rompecabezas que estamos armando?”.

Durante su exposición, Oscar Martínez abordó las problemáticas de las redacciones de la región centroamericana y algunas de sus debilidades. “No tenemos problemas con las fuentes, sino con cómo creamos un contacto diario con ellas y cómo desaprovechamos esa cercanía para trabajar historias más sólidas”, dijo.

Al empezar un reportaje, lo más recomendable es una discusión con todo el equipo editorial, explicó Martínez. No sólo para plantear el tema, sino para lograr un debate alrededor de la idea principal.  

Debemos cambiar la forma en la que se acerca y se propone una idea, afirmó.

“Solamente de una idea consolidada puede salir un proyecto periodístico. Cuando la premisa está clara y es evidente, a partir de ahí debemos empezar a buscar. Una de las claves es confirmar la originalidad de los documentos que nos sirvieron de base para plantear la idea a investigar”, señaló Martínez a las y los periodistas que participan en el CAP.

A la fecha, “el Acuerdo de París ha sido una de las pocas opciones viables para hacer frente al Cambio Climático y ha sido ratificado por 184 Estados parte” explicó Martínez. “Entró en vigor en noviembre de 2016”.

En resumidas cuentas, el Acuerdo de París contiene varios compromisos importantes:

  • Limitar el aumento global de las temperaturas por debajo de los 2°C e intentar que la subida no sea superior a 1.5°C.
  • Aumentar la financiación para las medidas contra el Cambio Climático, incluyendo el objetivo de los US$100,000 millones anuales de los países donantes a los menos desarrollados.
  • Crear planes nacionales sobre el clima -entre 2016 y 2020-, que incluyan objetivos de reducción de emisiones.
  • Proteger los ecosistemas, como los bosques, que absorben los gases de efecto invernadero.
  • Fortalecer la resiliencia y reducir las vulnerabilidades frente al Cambio Climático.
  • Terminar un programa de trabajo para implementar el acuerdo en 2018.

Martínez explicó que según un estudio del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, mantener el calentamiento global por debajo de los 1.5°C sobre los niveles preindustriales, ayudará a prevenir que haya daños devastadores para el Planeta y sus habitantes, incluyendo la pérdida irreversible del hábitat de los animales del Ártico y la Antártida; las olas de calor extremo mucho más frecuentes; la escasez de agua para 300 millones de personas; la desaparición de los arrecifes de coral que son esenciales para la vida marina; o el aumento del nivel del mar que amenaza a los pequeños estados insulares.

“La ONU estima que, si conseguimos que el aumento de la temperatura se quede en 1.5°C, en lugar de 2 °C, 420 millones menos de personas sufrirían los efectos de este fenómeno”, dijo.

Sin embargo, todavía se está muy lejos de conseguirse un futuro sin emisiones. “Los datos nos dicen que aún es posible limitar el calentamiento a 1.5°C pero el camino es arduo”, explicó Martínez. 

En Centroamérica, por ejemplo, los impactos del Cambio Climático son especialmente fuertes. “Los países que causan esos impactos no los van a sufrir en la misma escala. Para poder tener un futuro aceptable, los centroamericanos deben abordar con urgencia los impactos locales”, dijo el investigador. Pero hay un problema. En países en vías de desarrollo, las negociaciones sobre el clima están dirigidas por los sectores económicos poderosos: las emisiones de las trasnacionales, de las empresas de combustibles fósiles. “Son estos actores los que no dejan avanzar”, indicó el también director de la Ruta del Clima.

Las Conferencias sobre el Cambio Climático, una dilatada historia de desacuerdos y aplazamientos

La Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático (CMNUCC) establecida en mayo de 1992, en la Primera Cumbre de la Tierra, Río de Janeiro; entró en vigor en marzo de 1994 con la premisa de reforzar la conciencia pública a escala mundial sobre los problemas relativos al Cambio Climático. Entre sus objetivos principales destaca la estabilización de las concentraciones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) en la atmósfera para impedir riesgos en el sistema climático. En la Convención Marco se estableció la Conferencia de las Partes (COP) como su órgano supremo y la asociación de todos los países que forman parte de ella. En las reuniones anuales de la COP participan expertos en medio ambiente, ministros, jefes de Estado y organizaciones no gubernamentales.

1995, COP1, Berlín: La primera Conferencia COP

De ella salió el Mandato de Berlín, una especie de catálogo de compromisos bastante indefinido, que permitía a los países escoger las iniciativas, ajustados a sus necesidades particulares.

1996, COP2, Ginebra

Se adoptó por consenso la necesidad de fijar “objetivos cuantitativos vinculantes” sobre la limitación de emisiones de GEI por los países industrializados, con reducciones precisas para 2005, 2010 y 2020, y se convino tratar esta materia el siguiente año en Kioto, Japón.

1997, COP3, Kioto: Nace el Protocolo de Kioto con fecha de defunción incorporada

La COP3 se reunió en la ciudad nipona, en donde tras intensas negociaciones vio luz el célebre Protocolo de Kioto que, hasta ese momento, junto con el Protocolo de Montreal (1987, Protección de la capa de ozono), se perfilaba como uno de los dos documentos más importantes y esperanzadores de la humanidad para regular las actividades antropogénicas, con la meta de recuperar el medio ambiente global. En Kioto se establecieron los objetivos vinculantes para las emisiones de GEI para 37 países industrializados, pero, dos de los más grandes emisores, Estados Unidos y China, no ratificaron el documento. Se acordó que el Protocolo de Kioto entraría en vigor once años después, en 2008, y su fecha de vencimiento venía pre marcada para 2012, estableciendo que los países desarrollados debían reducir en esos cinco años sus emisiones de GEI en un 5% respecto al nivel de 1990.

1998 – 2006: Nueve COP’s con pocos avances a reseñar

Entre estas fechas se celebraron nueve Conferencias de las Partes:

1998-2006. COP4 Buenos Aires. | 1999. COP5, Bonn. | 2000. COP6, La Haya y (2ª parte), Bonn. | 2001. COP7, Marrakech. | 2002. COP8, Nueva Delhi. | 2003. COP9, Milán. | 2004. COP10, Buenos Aires.| 2005. COP11, Montreal. | 2006. COP12, Nairobi. A decir de expertos e integrantes de sociedad civil, fueron nueve años casi perdidos, empleados principalmente en ultimar los detalles del Protocolo de Kioto, con miras a 2008.

2007, COP 13, Bali: La ruta hacia la sustitución del Protocolo de Kioto

Durante la conferencia en Indonesia se dio un importante paso en la ruta hacia la sustitución del Protocolo de Kioto, sin que este haya sido activado por un nuevo tratado. Además, se concluyó que los signos del calentamiento global son incuestionables y, finalmente, se adoptó el “Plan de Acción de Bali”, que establecía el marco de negociaciones que conducirían a la COP 15 en Copenhague, dos años después.

2008, COP14, Poznán: La mirada hacia Copenhague

En esta ciudad de Polonia se recibió de manera positiva el programa de transferencia de tecnologías ecológicas racionales para países en desarrollo y se afinaron los detalles para la importante cita del año siguiente.

2009, COP15, Copenhague: La gran esperanza acaba en una gran decepción

Finalmente arribamos a la tan esperada COP 15, reunión en la que se cifraba una inmensa esperanza. Se pensaba que le tocaría a la capital danesa el privilegio de dar las buenas noticias al mundo, mediante el anuncio de un nuevo protocolo para la disminución de emisiones de GEI: “la conclusión de un acuerdo jurídicamente vinculante sobre el clima, válido para todo el mundo, que se aplicará a partir de 2012”, como rezaba su objetivo central previo a la cita. Esto, en términos cuantificables, significaba la reducción de emisiones de CO2 a menos de 50% para 2050 respecto a 1990. Pero poco duró la euforia. Faltando tres semanas para los inicios de la COP15 se realizó una reunión en Tailandia, en la cual China y Estados Unidos decidieron que los acuerdos de Copenhague no tendrían carácter vinculante, de manera que la suerte de la Cumbre estaba echada antes de comenzar. Eran muy malas noticias y las pocas esperanzas de salvarla quedaron enterradas la última noche, cuando los presidentes de China, Estados Unidos, India, Brasil y Sudáfrica, sin la presencia de los representantes europeos, ni los demás países, realizaron una reunión a puertas cerradas y, en apenas tres folios, redactaron un acuerdo no vinculante que ni siquiera fue sometido a votación.

Finalmente, solo fue expuesto a la “toma de conocimiento” de los asistentes, junto a la promesa de que, a principios de 2010, se trabajaría en una plataforma política, base para construir compromisos jurídicos vinculantes en la COP16. La cumbre, como era de esperarse, fue calificada de “fracaso” y “desastre” por muchos gobiernos y organizaciones ecologistas. Herman Van Rumpuy, presidente del Consejo Europeo, en un cable confidencial de la diplomacia estadounidense, filtrado por WikiLeaks, de fecha 4 de enero de 2010, tuvo expresiones muy duras: “Copenhague fue un desastre increíble (…) las cumbres multilaterales no funcionarán”, y calificó la reunión de “Pesadilla en Elm Street II”. Rumpuy también soltó la lapidaria frase: “¿Quién quiere ver esa película de terror otra vez?”

2010, COP16, Cancún: Creación del Fondo Verde para el Clima, una herramienta imprescindible

Entre los principales acuerdos que se lograron en México cabe destacar la creación del Fondo Verde para el Clima, mediante el cual se establece un monto de cien mil millones de dólares cada año, a partir de 2020, y treinta mil millones de dólares para el período 2010-2012, con objeto de ayudar a los países de menores recursos a sufragar los costos de la lucha contra el Cambio Climático. El documento final establece adoptar “tan pronto como sea posible” una decisión sobre compromisos para una segunda fase del Protocolo de Kioto que garantice “que no haya una brecha entre el primer y segundo período de compromisos”.

2011, COP17 Durban: Nacimiento del Protocolo de Kioto-II e inicio de su muerte

La suerte del Planeta no fue mejor que en Sudáfrica el año anterior, aunque algo se avanzó mediante el establecimiento de una fecha para el inicio del segundo periodo de los acuerdos de Kioto con miras a 2013, lo cual presumía evitar un vacío en materia de Cambio Climático. La cumbre concluyó con una hoja de ruta para un tratado mundial, como lo exigía la Unión Europea, que comprometería a los grandes contaminadores que no suscribieron el Protocolo de Kioto, China, Estados Unidos e India, a cumplir dicho tratado. La mala noticia fue que Canadá anunció su intención de no renovar Kioto, secundado por Japón y Rusia.

2012, COP18, Doha: Se prorroga Kioto, pero ya es imposible resucitar

Desde hacía un tiempo se adelantaba que en Qatar no habría grandes sobresaltos ya que sus objetivos no parecían complicados, aunque finalmente el camino resultó sembrado de obstáculos. Los 194 países reunidos alcanzaron un acuerdo mínimo, la “Puerta Climática de Doha”, que prorrogó hasta 2020 el Protocolo de Kioto, pero se difirieron para el año siguiente las negociaciones sobre la exigencia de mayores donaciones por parte de los países en vías de desarrollo. La mayoría de las delegaciones manifestaron su malestar porque el acuerdo final no cumplía las recomendaciones científicas, que solicitaban acciones enérgicas para contrarrestar el calentamiento global. En aquel momento, las emisiones de dióxido de carbono para 2012 ya duplicaban las tasas de 1990.

 

2013, COP19, Varsovia: abandono masivo de la cumbre

El objetivo inicial en Polonia era llegar a un acuerdo para que en 2015 se pudieran reducir las emisiones de gases contaminantes. Sin embargo, a este acuerdo se opusieron varios países, entre ellos el anfitrión, poseedor de una industria basada en el carbón. Cabe destacar que en esta ocasión la ONU presentó un documento donde se aseguró con una certeza de casi 100% que los seres humanos somos los principales causantes del calentamiento global desde la década de los 1950. Finalmente, se concretó una hoja de ruta hacia un pacto global y vinculante en 2015, pero quedaron muchas rendijas abiertas para ser resueltas en la cumbre de Lima del año siguiente. Un hecho digno de resaltar fue el abandono masivo, a un día del cierre de la cumbre, de las ONG y los sindicatos, situación inédita hasta ese momento en las COP.

2014, COP20, Lima: grandes expectativas y preparativos hacia París, 2015

En la capital peruana lo más significativo fue que los Estados Unidos y China anunciaron un compromiso conjunto para la reducción de emisiones de GEI por primera vez en la historia, fundamental para que el calentamiento global no sobrepase los 2º C, límite establecido por los científicos. La ONU consideró que el objetivo era reducir las emisiones entre un 40% y un 70% para 2050 y a cero para finales de siglo. El convenio, finalmente ratificado, era un acuerdo que acercaba posturas de cara a París 2015.

2015, COP21, París: Nace el Acuerdo de París

Un ambicioso convenio mundial para luchar contra el Cambio Climático, negociado en el marco de la COP 21, en París 2015, fue adoptado por 197 países y su firma se inició oficialmente el 22 de abril de 2016, el Día de la Tierra. Su aplicación se previó para 2020. Mediante el Acuerdo de París se contempla la limitación del aumento de la temperatura mundial a 2º C mediante la disminución de emisiones de GEI provocadas por combustibles fósiles como el petróleo, gas y carbón, los cuales al quemarse liberan dióxido de carbono a la atmósfera (CO2). Todo esto incrementa el efecto invernadero, causa del calentamiento global y el cambio climático, con consecuencias como la intensificación de las temperaturas mundiales, el aumento del nivel de los mares, inundaciones, deslaves, huracanes, tornados, incendios forestales y otros fenómenos catastróficos, capaces de poner en peligro de extinción a muchas especies que habitan la Tierra, homo sapiens incluido.

2016, COP22, Marrakech

En la capital marroquí se llevó a cabo la vigésima segunda edición de las COP, caracterizada por su bajo perfil y escasa cobertura mediática, por lo cual algunos la han llamado “reunión técnica”. En la misma se adoptó un papel de trabajo para aplicar el Acuerdo de París y se aprobó una hoja de ruta que conduciría a las normas que guiarán al esencial acuerdo. Se estableció la COP24, Polonia 2018, para su conclusión e inicio de su puesta en marcha, una especie de puente hacia 2020, fecha que se había fijado para el inicio en la implementación del Acuerdo de París.

COP23, 2017 Fiji-Bonn

Entre el 6 y 17 de noviembre de 2017 se llevó a cabo en Bonn la vigésima tercera Conferencia de las Partes sobre el Cambio Climático. La ciudad alemana facilitó el espacio, la infraestructura y parte de la organización necesarias para llevar a cabo el evento. Fiji, un minúsculo país insular de las Polinesias cuya poca altura la hace muy vulnerable a los efectos previsibles del cambio climático, presidió la conferencia. Por dicho motivo, su primer ministro, Frank Bainimarama, asumió la presidencia de la COP23 con la determinación de mantener el impulso del Acuerdo de París. Estados Unidos se presentó a la conferencia con una delegación de bajo rango, tras la decisión del presidente Donald Trump de abandonar el Acuerdo de París. El discurso del representante de China evidenció un papel más activo respecto a conferencias anteriores. En la reunión se conoció que más de una veintena de países creó una alianza global mediante la cual se comprometieron a eliminar el carbón de la generación eléctrica antes de 2030. Sin embargo, entre los países firmantes no figuran Alemania, España y Polonia, ni los tres mayores consumidores de carbón, China, India y EE. UU. Todo transcurrió con normalidad hasta que en la última noche se presentó una situación que paralizó la reunión, la cual se prolongó hasta altas horas de la madrugada. Miguel Arias Cañete, comisario Europeo de Acción por el Clima, declaró a EFE que “naciones que no han puesto objeciones en todo el proceso previo a esta cumbre del clima y durante la misma, las están poniendo en este momento con la esperanza de conseguir resultados para sus países”.

COP24, 2018, Katowice, Polonia

Entre el 3 y el 14 de diciembre de 2018, en la ciudad de Katowice, Polonia, se celebró la COP24, bajo el lema «Cambiemos juntos». Esta fue la tercera vez que Polonia sirvió de escenario para estas importantes conferencias. La 24ª Conferencia de las Partes fue una de las reuniones más herméticas y menos noticiosas que se haya visto. Quizás el lugar y la fecha elegidos contribuyeron a la poca cobertura mediática y al escaso interés de parte del público durante el evento, el cual sólo repuntó, en parte, ya concluida la cumbre. La controversia ocurrida en Katowice esta vez no fue en torno al Acuerdo de París directamente, sino sobre el documento del IPCC, Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático, que presentó en octubre de este año su Quinto Informe de Evaluación, cuyo principal objetivo es limitar la subida de temperaturas a 1.5 grados centígrados desde su nivel preindustrial. Esta meta, según dicho informe, “requerirá de cambios sin precedentes” a nivel social y global, por la gravedad de la situación del planeta, debido al incremento sostenido de la temperatura mundial, y todas sus consecuencias previsibles.

Un cuarteto petrolero conformado por Estados Unidos, Rusia, Arabia Saudí y Kuwait no le dio la bienvenida al informe. Estados Unidos argumentó que darle la bienvenida significaba aceptarlo. El presidente Trump fue tajante al expresar que no estaba de acuerdo con el informe del IPCC, ni creía en su contenido. El representante de Arabia Saudí fue más lejos y se atrevió a decir, tras bastidores, que “el Acuerdo de París había muerto”.

Por último, en el comunicado final de la ONU se puede leer: “Los gobiernos han adoptado un robusto conjunto de directrices para aplicar el histórico Acuerdo de París sobre el cambio climático aprobado en 2015. La aplicación del acuerdo beneficiará a todas las personas, pero especialmente a las más vulnerables.”

Sin embargo, el comunicado reconoce: “Desafortunadamente, al final, no se han superado las diferencias”. Preocupante corolario cuando apenas faltaban dos años para la activación del Acuerdo de París.

COP25 Chile-Madrid 2019

La COP25 se llevó a cabo en la ciudad de Madrid, España, entre el 2 y el 15 de diciembre, con el lema título «Chile-Madrid Tiempo de Actuar». La cumbre climática comenzó de una manera inédita, puesto que Chile tuvo que cancelar el evento a última hora, debido a la situación de inestabilidad política que vivía desde el mes de octubre. Cuando todo indicaba que era imposible cumplir con la fecha pautada, Madrid logró organizar la conferencia en tiempo récord y salvar su realización en la fecha pautada.

La vigésima quinta conferencia de las partes contó con la visita de 25.000 personas y la participación de 196 países. Los grandes ausentes fueron los mandatarios Xi Jinping, de China, Angela Merkel de Alemania, Vladimir Putin de Rusia, Donald Trump de Estados Unidos, Emmanuel Macron de Francia, Jair Bolsonaro de Brasil y Sebastián Piñera de Chile. Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos, estuvo presente con una delegación de diputados y senadores de su país. “Al venir a la COP, queremos decir que todavía estamos aquí”, expresó la congresista que en aquel entonces lideraba a la oposición demócrata en la cámara baja de los EEUU.

Los tres temas más polémicos de la COP25

 

  1. El capítulo de la ambición. El problema es que la ambición de estos países y entes no está acompañada por la ambición de los principales países emisores (Rusia, China, Estados Unidos, India y Arabia Saudita y otros del Golfo Pérsico), los cuales se niegan a rebajar su producción de combustibles fósiles y se empeñan en seguir emitiendo gases de efecto invernadero.

 

  1. Los mercados de carbono. Uno de los temas más controvertidos de la COP25 fue el de los mercados de carbono. Éstos se crearon hace tiempo con el fin de limitar y controlar la cantidad de CO2 y otros GEI que se emiten anualmente en la atmósfera. Es una especie de cámara de compensación de compraventa de cupos de emisiones, que permite vender a quien haya quedado por debajo de su cupo a otro que se ha sobrepasado. El objetivo era crear un marco regulatorio para un sistema mundial de comercio de carbono, un tema complejo incluido en el artículo 6 del Acuerdo de París. Finalmente fue diferido para más adelante.
  2. El uso del suelo y los océanos. El texto reconoce la importancia de los océanos y los suelos en el sistema climático. Como respuesta a los informes especiales del IPCC publicados durante 2019, la Convención de Clima en Bonn celebraría un diálogo de océanos y otro sobre usos del suelo en una sesión de junio de 2020.

La COP25 concluyó el 15 de diciembre de 2019. Es decir, con un alargue de casi dos días, convirtiéndose en la más extensa de todas las COP hasta ahora. Un hecho inédito, tal como lo fue su inicio. La demora se debió fundamentalmente a la resistencia de los mismos países de siempre, los grandes emisores de gases de efecto invernadero, que se niegan a incrementar su ambición climática, según lo establece el Acuerdo de París. El retraso de última hora se debió a la resistencia de Brasil en aceptar el documento relativo al tema “Uso del suelo y océanos”. Finalmente se alcanzaron acuerdos mínimos.

El 26 de marzo pasado, Joe Biden, quien en enero del 2021 asumió la presidencia de los EEUU, convocó a 40 líderes mundiales a una Cumbre virtual contra el Cambio Climático, a realizarse entre el 22 y 23 de abril de este año. De acuerdo con una nota de prensa de la Casa Blanca, el mandatario estadounidense invitó a líderes de los 17 países -que son responsables del 80% de las emisiones globales- así como a dirigentes de otras naciones que sufren los efectos del Cambio Climático o han demostrado voluntad para combatirlo a participar de la reunión. En declaraciones públicas, Biden dijo a la prensa que espera que este encuentro sirva para preparar la Cumbre del Clima de Glasgow (COP26), pospuesta por la pandemia del coronavirus para noviembre de 2021.

 

Referencias:

Breve historia de las COP – Conferencias sobre el Cambio Climático