crímenes sin castigo

Inicia el Tercer Ciclo de Actualización para Periodistas (CAP) 2018 con un análisis profundo de la coyuntura política que vive Guatemala a cargo del excanciller Edgar Gutiérrez. 

Redacción CAP

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Algo anda mal en una sociedad cuando un delito no tiene consecuencias. O al menos, cuando quienes gobiernan intentan a toda costa configurar un sistema de justicia ad hoc para que nada suceda luego de un crimen. No hay conflictos existenciales ni fueros internos que se tornen insoportables, explica el economista y analista político, Édgar Gutiérrez, al dar por inaugurado el Tercer Ciclo de Actualización para Periodistas (CAP) en temas de Seguridad, Justicia y Derechos Humanos, organizado por la Universidad de San Carlos de Guatemala, la Fundación DESC y la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, con el apoyo de la Fundación Open Society.

En esta primera sesión de los Ciclos CAP, la idea central de la discusión se centró en cómo la clase política de Guatemala ha procurado impunidad a lo largo de las últimas décadas. Un país habitado por una diversidad de gobernantes que carecen de culpa y remordimientos, donde los crímenes no son castigados.

La reflexión que plantea Fedor Dostoievski, en su novela Crimen y castigo, fue uno de los detonantes principales para plantear que, en un contexto político como el de Guatemala, un personaje capaz de sentir agobio y culpa, luego de haber corrompido la ley, es casi una cuestión utópica.

Los personajes políticos de la historia guatemalteca han corrompido, cooptado y capturado el Estado con impunidad. Han hecho fortunas con el desvío de fondos públicos a cuentas personales, han controlado distintas instituciones del Estado buscando el beneficio propio, y han logrado manipular la creación de leyes para procurar opacidad.

Los personajes políticos de la historia guatemalteca han corrompido, cooptado y capturado el Estado con impunidad".

Durante el ciclo CAP, también se trató el tema de las redes criminales en alianza con los políticos y funcionarios públicos. Una dinámica que ha mutado y ha logrado adaptarse a los cambios más importantes del sistema. Han sobrevivido en forma de Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad (CIACS) desde los inicios de la era democrática (1985). Y han reaccionado a momentos históricos como la firma de la Paz de 1996, con una completa oposición a la búsqueda de la verdad y la justicia.

La evolución de la impunidad, como se discutió en esta sesión del CAP, ha sido evidente en la última década para Guatemala. Una primera fase, la “Predatoria”, estuvo marcada por la violencia (1990-2002), otra más, la “Parasitaria”, ha sido relevante por la operatividad de la corrupción a gran escala (2002-2012), y una última, la “Simbiótica”, que trata la cooptación completa del Estado, donde Crimen y Sistema son lo mismo (2012-2015).

Fases de la impunidad en Guatemala (CAP 2018)

 

En consecuencia, en la actualidad, hay tensión ante la posibilidad de intervenir estas dinámicas históricas criminales. Los CIACS muestran férrea oposición a cualquier iniciativa que atente con destruir sus estructuras. Manipulan política y judicialmente el sistema para evadir los castigos. Y rechazan, con la elaboración de discursos mediáticos, el trabajo del Ministerio Público (MP) y de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG), bajo el argumento de defensa de la soberanía.

De esta forma, la especialización de los periodistas participantes del CAP 2018-2019, se lleva a cabo con el objetivo de generar herramientas conceptuales que aporten a la manera de dar cobertura a temas relacionados con Seguridad, Justicia, y Derechos Humanos. Periodismo capaz de fiscalizar el poder y cuestionar la impunidad que procuran diversos sectores que son parte del Sistema.