Imagen: Santiago Billy / Diario Digital 

TSE: Así se modificó el órgano electoral tras las reformas de 2016

Desde 2016 el Tribunal Supremo Electoral cuenta con tres nuevas unidades con las que busca mejorar la fiscalización del proceso electoral. Tras su puesta en marcha en la pasada elección, hay obstáculos que se deben superar.

Redacción CAP

Cada cuatro años, las noticias en las que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) es el protagonista tienden a incrementar. Esto se debe a que es el órgano contralor de las elecciones, tanto en el ámbito administrativo como en el jurisdiccional y de gestión.

La politóloga e investigadora, Celia Luna Aguilera, presentó a las y los periodistas que participan en el CAP sobre Democracia Elecciones una radiografía sobre la autoridad electoral que incluyó diversos aspectos como: los roles y funciones que desempeña; los órganos principales para la gestión electoral; y los retos y preocupaciones ciudadanas respecto a su desempeño. 

Luna recordó que en 2016 el Congreso de la República aprobó un conjunto de reformas a la Ley Electoral y de Partidos Políticos (LEPP) que se centró en fortalecer los controles al régimen financiero de los partidos y comités cívicos; ampliar el concepto de ciudadanía para que las y los guatemaltecos que residen en el extranjero puedan votar y la creación de un nuevo régimen de medios de comunicación para mejorar la fiscalización de la pauta electoral.

Este último aspecto de la reforma se planteó debido a que para ese momento se transmitían una gran cantidad de infomerciales, es decir, contenido que se difundía en medios de comunicación con un formato periodístico, pero que encubría propaganda a favor de una organización política o candidato en específico. 

También había una marcada disparidad en la cantidad de propaganda entre los partidos políticos.

Imagen: Getty Images

“Los cambios a la Ley Electoral fueron importantes porque crearon un mecanismo mediante el cual el TSE puede fiscalizar la pauta electoral y frenar el hecho de que los partidos políticos más grandes fueran los que principalmente recibían apoyo en los canales nacionales a cambio de alguna acción desde el Congreso o el Ejecutivo a favor de quienes cedían estos espacios en medios. Entonces, la idea era crear un proceso más equitativo”, explicó la investigadora.

Aunque en el proceso electoral anterior (2019) las reformas ya habían entrado en vigencia, se evidenciaron varias debilidades institucionales para echarlas a andar. Misiones de observación y organizaciones de fiscalización electoral señalaron la aplicación de criterios diferenciados para inscribir candidaturas y la conformación tardía de las unidades especializadas. Además, algunos partidos políticos, manifestaron sus dudas por la falta de transparencia en la transmisión de los resultados y otros alegaron fraude.

Órganos electorales

En la segunda parte de su presentación, Celia Luna abordó los órganos de gestión electoral. Estos son: el Registro de Ciudadanos (RC), las Juntas Electorales Departamentales (JED), las Juntas Electorales Municipales (JEM) y las Juntas Receptoras de Votos (JRV).

De estos, el único que es permanente es el Registro de Ciudadanos, manifestó la politóloga, el cual tiene a su cargo todo lo relacionado con las inscripciones de la ciudadanía; el padrón electoral; la inscripción de organizaciones políticas y su fiscalización; así como el cumplimiento de resoluciones y sentencias judiciales.

El RC cuenta con una Dirección General, que se encarga de fiscalizar y supervisar las inscripciones, elaborar estadísticas electorales y resolver solicitudes de organizaciones políticas.

Las juntas electorales, por su parte, tienen tareas como conducir las elecciones y contar y tabular votos.

Imagen: Diario de Centroamérica

Luna también enfatizó en la importancia de fortalecer al TSE como Órgano de Gestión Electoral para que sus dependencias y unidades gocen de autonomía para realizar su trabajo, sin que “esto implique que cada una opere de manera atomizada”.

“Los Órganos de Gestión Electoral realizan las tareas cruciales a lo largo de los ciclos electorales y esto abarca etapas previas a las elecciones, durante las elecciones y post elecciones. No solamente cada cuatro años. Queremos que las dependencias y unidades del TSE gocen de plena autonomía para realizar su trabajo, aunque esto tampoco significa que cada una haga lo que quiera. Tiene que haber un trabajo coordinado entre estas dependencias”, señaló.

Otras unidades que hay en el organigrama del TSE, dijo Luna, son la Dirección Electoral, encargada de planificar, organizar y ejecutar todos los procesos electorales y de consulta popular; la Dirección Informática que provee herramientas tecnológicas al TSE para facilitar la operación administrativa y desarrollar e integrar los sistemas de captura, transmisión y publicación de resultados preliminares; la Coordinación de Asuntos Jurídicos, la Unidad de Archivo General y la Dirección de Planificación.

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Las nuevas unidades del TSE

Las reformas de 2016 crearon tres dependencias a lo interno del órgano electoral:

Todas empezaron su labor durante el anterior proceso electoral. Si bien lo novedoso causó dificultades propias de todo comienzo, algunas decisiones que tomó el pleno del TSE para su funcionamiento provocaron obstáculos y problemas, indicó Luna a las y los periodistas del CAP.

La Unidad de Medios, por ejemplo, se conformó de forma tardía y demoró en implementar los programas que debía desarrollar. De manera simultánea tuvo que inscribir a los medios que querían recibir pauta, elaborar los criterios de inscripción y analizar e interpretar la nueva norma. Esto hizo que pocos medios se inscribieran, acotó.

“La unidad tenía una plataforma que agarraba los medios que se habían inscrito (y que fueron muy pocos, por cierto), tomaba el número de partidos políticos (…) y distribuía los espacios que iban a tener en esos medios. A través de ese sistema, la unidad fue controlando la pauta, a qué horas se promocionaba cada partido, en qué medios y cuánto tiempo duraba la pauta”, sostuvo.

Por su parte, la Unidad de Fiscalización enfrentó desafíos al analizar la normativa, ya que la misma se contradecía en algunos casos. “Por ejemplo, el artículo 21 Ter, inciso b, de la LEPP, decía que solo era procedente el financiamiento de una persona que se haya registrado seis meses antes, pero esto no tenía lógica ni sentido ya que nadie en el ámbito político prevé esto con tanta anticipación”, señaló la experta.

Asimismo, hubo duplicidad de funciones entre las unidades de reciente creación y otras dependencias como la Inspección General, Auditoría Electoral y Dirección del RC, expuso.

Desafíos para la elección 2023

Finalmente, Celia Luna advirtió sobre algunos retos que señalaron varias misiones de observación al término del proceso electoral 2019.

Entre estos se encuentran las impugnaciones electorales, ya que a menudo se utilizan criterios distintos para casos que presentan similares circunstancias; y la necesidad de mejorar la organización electoral y la estructura interna del TSE, ya que hay duplicidad de funciones en algunas dependencias y esto genera incertidumbre y confusión.

“Hace falta mucho trabajo para fortalecer al TSE. Tenemos una institución que fue pensada desde 1985. Hay que revisar cuánto hemos crecido como democracia y los cambios que se requieren”, dijo Luna para cerrar su presentación.

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